CULTURA DEL RECICLAJE: educación ambiental en República Dominicana

REVISTA 33 – ENERO 2015

Al igual que en Nicaragua, Familias Unidas ha puesto en marcha este año un proyecto en Santo Domingo, República Dominicana, para mejorar la educación ambiental del colectivo escolar y fomentar entre la población una cultura del reciclaje. Todo ello con el fin último de contribuir a mejorar las condiciones ambientales de las áreas beneficiarias.

En los años que lleva trabajando Familias Unidas en Santo Domingo hemos podido observar los problemas ocasionados por la acumulación de los desechos inorgánicos en calles, cañadas y solares abandonados, siendo un 60% botellas de plásticos del material denominado “pet”. Uno de lo casos más frecuentes es el de cañadas tapadas por los distintos desechos inorgánicos, provocando la acumulación de agua estanca y la aparición de roedores e insectos transmisores de enfermedades.

El éxito alcanzado con el proyecto Estelí más Limpia en Nicaragua nos ha incentivado a replicar esta experiencia en Santo Domingo. De esta forma potenciamos los conocimientos y capacidades que hemos ido adquiriendo como institución y hacemos una gestión más eficiente y eficaz de los recursos que tenemos.

Actualmente estamos desarrollando un programa de educación ambiental en 23 centros educativos del Distrito Norte de Santo Domingo que atiende a 19.000 niños y niñas. El proyecto incluye la recolección de residuos plásticos para ser tratados en nuestra planta de reciclaje y la realización de talleres sobre medioambiente y desarrollo sostenible que están siendo ejecutados por un equipo de “promotores ambientales”.

Hay que destacar que la Alcaldía del Distrito Nacional y Área Metropolitana de Santo Domingo tienen en marcha desde 2002 un programa de Saneamiento Ambiental en Barrios Marginales, (SABAMAR), que ha supuesto la aparición de 5 grupos comunitarios que se dedican a la recolección y transporte de residuos no peligrosos.

El Ayuntamiento del Distrito Nacional entendió desde un principio que ceder la gestión de determinados servicios a organizaciones comunitarias tenía un impacto positivo, ya que los problemas que surgen requieren una atención concebida desde la propia comunidad que vive directamente las dificultades y por tanto puede ofrecer mejores soluciones. El programa es un éxito, los grupos comunitarios son sostenibles y los ingresos que obtienen por la recogida de residuos revierten en la comunidad en proyectos sociales de diversa índole, tales como infraestructuras comunitarias, actividades culturales y deportivas, campañas sanitarias, gestión de programas sociales, etc.

Nuestro proyecto está en consonancia con las políticas locales y sigue la misma estrategia: Educación ambiental y Reciclaje desde la gestión comunitaria, y Desarrollo Social, en este caso, inversiones en las escuelas para mejorar la calidad de la enseñanza.

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