ACERCANDO LA SALUD A TODOS

REVISTA 8 – DICIEMBRE 2001

Como ya anticipábamos en el número anterior de nuestra revista, la atención sanitaria desde el Centro de Salud Familias Unidas al que llegan las familias hermanadas del ámbito urbano, es una realidad que se consolida al cumplir el primer año de funcionamiento.

“Garantizando el acceso geográfico y económico”

Menos tiempo llevamos incidiendo de forma sistemática en las comunidades rurales de Estelí. Los caminos para llegar a ellas son muy abruptos, sin asfaltar; en la época de lluvias acceder a los poblados se convierte en todo un reto hasta para los conductores más expertos. Incluso en condiciones normales es necesario utilizar vehículo especial de doble tracción.

Todo ello, sumado a la dispersión geográfica de las comunidades, dificulta a las familias que enferman la llegada a los puestos sanitarios que hay en la ciudad.

La respuesta que intenta ofrecer el Ministerio de Salud a esta problemática es insuficiente. No hay medios para contratar más personal que se desplace a la zona, ni dispone de vehículos adecuados para ello; tampoco está en disposición de crear nuevos puestos de salud. Sus posibilidades reales son atender a 18 comunidades en 2 ocasiones al año únicamente.

Desde Familias Unidas nos propusimos abordar esta problemática. Y dicho y hecho, en Abril del presente año iniciamos los preliminares para la puesta en marcha de las Brigadas Médicas Rurales.

¿Qué es una brigada médica rural?

Se trata de una salida a terreno con fines sanitarios que dura uno o dos días. El equipo con el que nos desplazamos consta de medicamentos, fonendoscopios, material de oficina, una báscula, cinta métrica… Los que participamos en dichas salidas somos profesionales de la rama sanitaria: un doctor/a, dos enfermer@s, dos higienistas (son las personas que se encargan de realizar pruebas de agua a las charcas o pozos de los que se abastece la gente, comprobar el estado de las letrinas, los basureros…). Y ¡cómo no! el promotor de la zona, cuya misión es mantener el vínculo entre la comunidad y el equipo de Familias Unidas, tanto para recoger inquietudes como para ejecutar acciones.

Una visión comunitaria de salud

El Municipio de Estelí cuenta con 180 comunidades de las cuales Familias Unidas tiene presencia en 38, distribuidas en 5 sectores geográficos diferentes. En materia de salud no podemos olvidar que las enfermedades se extienden con rapidez y sin seguir criterios de ningún tipo. Por ello, nuestra preocupación no se ha limitado a facilitar la atención sanitaria en las 38 comunidades donde trabajamos. Hemos mantenido una serie de encuentros con el Ministerio de Salud y otras ONG’s que trabajan en la zona para, entre todos, procurar garantizar atención sanitaria a la mayor cantidad de población posible. En definitiva se trata de unir esfuerzos, repartirlos equitativamente y buscar la mayor eficacia, respetando el hacer de cada organismo y su filosofía de actuación. De esta forma, entre todos los organismos que consolidamos la Comisión Municipal de Salud, hemos podido controlar los diferentes focos epidémicos que se han ido presentado a lo largo del año: dengue, malaria, enfermedades diarréicas …

¿Qué nos planteamos en cada salida?

Nuestro primer objetivo es brindar atención a las mujeres embarazadas y l@s niñ@s menores de 5 años, por tratarse de la población más vulnerable. Nuestra principal preocupación es garantizar la erradicación de aquellas enfermedades que pueden prevenirse mediante vacunas y que por diversas razones siguen estando presentes en Estelí, (es el caso del tétanos, enfermedad que provocó dos muertes en lo que va de año.)

Incidimos en la enseñanza de medidas para potabilizar el agua; nos asegurarnos que las familias sepan cuidar una letrina para evitar infecciones; insistimos en que las familias tapen los charcos que se forman con las lluvias a fin de evitar la proliferación de mosquitos …

Pero no nos engañemos., aunque para nosotros todo esto es básico puesto que conocemos la magnitud del problema sanitario que se desencadenaría sin acciones preventivas y educativas, lo que la población espera al vernos llegar es recibir consulta y poder obtener el tratamiento para mejorar sus dolencias.

El escenario para realizar las consultas médicas muchas veces no es el idóneo. Una escuela, una casita de tablas… pueden convertirse de repente en un centro de salud improvisado. La privacidad, la luminosidad… son circunstancias deseables pero no siempre existentes en nuestro entorno de trabajo. Todo ello pone a prueba la capacidad profesional del equipo que ha de confiar más en su preparación y conocimientos que en la existencia de medios diagnósticos objetivos (análisis, radiografías, escaner…).

Todas estas actividades están exentas de pago a excepción de la adquisición del medicamento. Las familias hermanadas contribuyen con una colaboración de 1 dólar por tratamiento retirado a fin de reinvertir este dinero en la compra de más medicamento y garantizar así la duración del proyecto.

Además, el hecho de cobrar esta cuota ayuda a que la persona valore más su salud. En Nicaragua es muy frecuente observar cómo la publicidad ha creado necesidades de lujo (tomar ron, tener televisión, equipo de música, vestir con ropa de marca…) muy lícitas pero inverosímiles cuando se observa que las necesidades básicas de alimento, salud, vivienda digna, no se han alcanzado.

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